Ya que no se oye a casi nadie decir cosas sensatas a las mujeres, lo siento pero me toca a mí, ¡que barbaridad¡ ¡ un cura hablando de mujeres ¡.
Lo que leí en las páginas de la prestigiosa revista Hacer familia me encantó, especialmente cuando descubrí que lo firmaba la estilista Marina Echanove, una mujer joven y que habla en plata, cuando habla de moda. En este escrito trata de la moda femenina para el trabajo fuera de casa.
Sus palabras van entre comillas porque son suyas:
“Es cada vez más frecuente la que va al trabajo como si fuera a la discoteca sin tener en cuenta que sus compañeros, que son hombres, en principio están para trabajar no para ligar. Una de las grandes incongruencias de muchas feministas es la constante exigencia de respeto para las mujeres, a la vez que reivindican su derecho a ir vestidas como les apetezca. Otras, afortunadamente, no piensan igual, como la participante de un foro de mujeres que decía: Llevamos siglos luchando para que a la mujer se nos trate como a personas no como a objetos, ¿por qué ahora intentamos que se nos trate como a un cacho de carne? ¿Dónde está nuestra dignidad?
Y es que resulta que nuestros compañeros del planeta son hombres, no marcianos, y que ante el cuerpo femenino sienten un tirón automático de índole sexual, con la consecuencia de que la que va enseñando hasta la campanilla puede acabar convirtiéndose fácilmente en objeto de placer, lo que obviamente conlleva una degradación de la persona.
Las mujeres no nos acabamos de enterar, puesto que nosotras no tenemos esa misma sensibilidad. ¿A que a ti no te produce ninguna emoción ver el canalillo del fontanero cuando se agacha? Pues ellos si que tienden instintivamente a fijarse en los aspectos puramente carnales de la mujer. Los hombres no tienen que dejar de ser hombres, somos las mujeres las que tenemos que empezar a respetar su fisiología porque vivimos en sociedad y el respeto mutuo es importante. Cuando vas vestida pidiendo guerra no se lo estás poniendo fácil al señor de al lado. La mayoría de ellos, a no ser que estén enfermos, agradecerían que sus compañeras fueran más tapaditas a la oficina…y sus mujeres también.
Dice Ana Sánchez de la Nieta que la necesidad de cubrir los valores sexuales es un medio para permitir que se descubran los valores de la propia persona. Y es que el vestido “habla” de ti, nos guste o no, nuestro aspecto exterior pregona cómo es nuestro espíritu, aunque a veces la información pueda ser errónea. Hay que vestir femenina, pero todas sabemos que hay sutiles diferencias entre ir femenina e ir provocativa”.
Pues si lo dice una joven estilista, yo que ¿qué voy a decir?
La vida la pasamos esperando cosas, vivimos para esperar. Todo el mundo espera cobrar a fin de mes, que la cosecha sea buena, que mi hijo apruebe todas, que mi marido no se olvide de nuestro aniversario, que salga bien la operación…
Es lo propio de las personas que vivimos en la historia, que todo está por hacer. Nuestra vida está sin terminar, nuestras ilusiones por cumplir, nuestros problemas por solucionar, nuestras deudas por pagar...
Vivimos esperando pero cada uno a su manera. Hay quién espera poco de los políticos, o espera poco de sus hijos, o espera poco de sus amigos…y los hay que lo esperan todo de los padres, de los hijos, de los políticos..
Hay quién lo espera todo de su salud, de su dinero, de su jefe…
También estamos algunos miles que lo esperamos todo y seguro, de Dios, que siempre llega a su tiempo, es decir, al suyo no al nuestro, pero siempre llega.
En este tiempo que la Iglesia llama “Adviento” que dura cuatro semanas antes de la Cena de Navidad, muchas personas nos entrenamos en esperar más de Dios y menos de la economía, de la política, de los jueces, de las rebajas.
Porque aunque Dios tardó tiempo en nacer en Belén desde el suceso trágico de Adán y Eva, nació en el día, hora y lugar previsto siglos antes, a su tiempo.
Y es que esperar, todos tenemos que esperar para vivir, cada uno que espere lo que le de la gana. Pero los que lo esperamos todo de Dios tenemos que aprender un poco más a seguir su ritmo y no desesperarnos si nos parece que tarda en atendernos, en cumplir lo que promete a los que nos fiamos de Él, porque siempre llega y supera nuestras expectativas.
Os recomiendo ante tantas noticias desesperanzadoras que ya que tenemos que esperar lo esperemos todo de Dios, que no puede fallar porque de lo contrario no sería Él. Y ¡ojo al dato!, esto de esperar en Dios lo han practicado en estos últimos 20 siglos miles de personas de las más prestigiosas, intelectual y espiritualmente hablando, de la humanidad, si queréis nombres y apellidos este es mi mail antoco20@gmail.com
¡ Feliz preparación de la Navidad ¡
Antonio Cobo es párroco en Puebla de Vícar
Estamos en el año internacional de los curas y quizá por eso es un buen año para que empiece a tener hueco en este periódico el cura que les escribe.
Soy cura, gracias a Dios, desde hace trece años, pero en realidad lo soy desde el vientre materno, porque yo para esto nací, Dios pensó en mí para ser cura, como pensó en el H2O para que hubiera vida en la tierra.
Mi vida es de cura, mi trabajo, mi conversación, mi modo de pensar y de divertirme, de rezar y de jugar al fútbol, es de cura, gracias a Dios. Y es que esto de ser cura no es lo mismo que vestirse de cura en carnaval, es un estilo de vida y no solo una profesión.
Los curas somos un invento de Dios para esta última etapa de la historia y formamos parte de este mundo en el que vivimos desde hace 20 siglos porque a Él se le ocurrió que así fuera. Lo inventó en la famosa Última Cena.
Esa tarde pensó Jesucristo inventar el sacerdocio católico que consistiría en adelante en que hombres de todas las razas pudieran actuar en su nombre con su mismo poder divino para perdonar los pecados, curar las almas, transformar el pan y vino en su mismo Cuerpo y Sangre…y hablar con su autoridad de las verdades eternas, es decir de las que siempre son verdad.
La verdad es que fue un atrevimiento dejar tanto poder divino en manos tan miserables, pero así le pareció bien, para que siempre quedara claro que la fuerza curativa no sería del “pobre instrumento-cura” sino del “Buen Dios” que lo utiliza.
Somos muy necesarios los sacerdotes en este mundo, fíjate si lo seremos que Dios en persona nos inventó. Somos necesarios para que en este mundo haya paz, alegría, verdad, respeto, dignidad, amor, ya decía nuestro patrón, porque también tenemos nuestro patrón, el Santo Cura de Ars: “dejad a un pueblo sin cura 20 años y adorarán a las bestias”. No hay que convencer a nadie de que esto es así.
En este espacio virtual que me ofrece teleprensa.es tenéis a vuestra disposición un cura que solo quiere ser y parecer cura, y que está para “curar”. A vuestra disposición me pongo y os pido a los que tenéis fe en Dios que le recéis por nosotros y pidáis que no falte en ningún rincón del planeta un “cura servidor” que gaste su vida en servir a la gente, alegrándoles la vida con sus “medicinas divinas”. Y a los que sois ateos o anticlericales o agnósticos o simplemente pasabais por aquí, podéis contar desde ahora con un cura que reza por vosotros para que seáis felices y que está a vuestro servicio humanitario.
Antonio Cobo es párroco en Puebla de Vícar.
TELEPRENSA.- Nacido en Mancha Real, provincia de Jaén, hace 38 años, Antonio Cobo es sacerdote, licencia en Estudios Eclesiásticos por la Universidad de Navarra y Doctor en Filosofía por la de Granada. Su incorporación a las columnas de opinión de TELEPRENSA.ES supone dar por cumplida una vieja aspiración de este periódico digital que quería contar con otra visión de la actualidad, la del sacerdote como parte históricamente fundamental de la sociedad española.
Cobo ha estado al frente de numerosas parroquias en la provincia de Almería, como Abla, Olula del Río y Lubrín entre otras.
Desde hace tres años está al frente de parroquia de Puebla de Vícar, labor que compagina con la tarea de profesor de Filosofía en el Seminario de Almería.
Afable, extraordinariamente didáctico y directo, Antonio Cobo tiene la difícil tarea de recordarnos en sus columnas los valores que pueden ayudarnos a generar una sociedad mejor.
La periodicidad de sus columnas será semanal.